A ver, tranquilos, no vamos a resolver todos sus traumas de la infancia con unas cuantas inhalaciones profundas. Respirar no es terapia terapia. Impactante, lo sé. Pero seamos realistas, es bastante terapéutico cuando tu cerebro anda como ardilla enloquecida.
Cuando corriges tus patrones disfunciónales de respiración, obtienes una gran herramienta practica que calma tu cuerpo, enfoca tu mente y mantiene tu cuerpo en coherencia en tu día a día.
Practicas cortas para un momento y propósito especifico porque somos humanos y nuestras emociones nos impactan? si las hay; te cuento la historia de Maria; ella estaba convencida de que su compañero de al lado estaba tecleando mensajes secretos para sabotear su proyecto con cada “clic” ruidoso. ¿Mente nublada? Se queda corto. Antes de que empezara a redactar un correo pasivo-agresivo digno de un premio, recordó esa cosita de la que tanto hablaban: Respirar.
Así que Maria, lo hizo. Se sentó derecha, como si una hebra de luz le halaba desde arriba, y ya saben cómo va: Inhala y SIENTE el flujo del aire entrándo y saliendo de tu nariz, no hagas mas nada, solo siente ese flujo. Repite… Mágicamente (o bueno, fisiológicamente), la niebla comenzó a disiparse. Resultó que los “mensajes secretos” eran solo su compañero trabajando intensamente, y el ruido, pues, ruido de teclado. En ocasiones, usar tu mente, es lo que te imposibilita enfocarte en cualquier practica. Para sentir, no necesitas tu mente analítica. Esta simple practica es fire.
Todos hemos pasado por ese glorioso momento en el que estás a punto de desatar un huracán verbal que haría sonrojar a un marinero, solo para pasar la siguiente hora elaborando una gira de disculpas digna de un político en desgracia. ¿qué tal si, antes de la erupción, te tomas un segundito para practicar lo que Maria practico? En lugar de diseccionar los escombros de tu explosión emocional con tu terapeuta (sigan haciendo eso, la terapia es genial), podrías, ya sabes, no explotar en primer lugar, mejores relaciones, mejores resultados, y sentirte mucho mejor después, sin el “metí la pata”, no tiene precio.
Herramientas puntuales para el momento en tiempo real.
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